Sunday, June 17, 2012

Una razón por la cual me gusta Fiona Apple.

No ahondaré en detalles sobre mi reciente asalto. Hoy estoy mejor físicamente, emocionalmente no sé.; sólo sé que debo contar una historia, probablemente no muy interesante pero muy reveladora, espero que si alguien la usa para inspirarse en otra historia, al menos me dé crédito por parte de ella.

Érase una vez un chico muy raro, un poco freak, y muy dramático, que conoció, saliendo de un examen pésimo de Electromagnetismo, a una chica. Su nombre será Oliva. La primera reacción que ella tuvo al conocerlo fue decirle que era muy raro y divertido. Debido a las inestabilidades emocionales de este muchacho, que se llamará Huracán, este comentario tuvo un gran impacto en él, permitiendo que Oliva fuera de su total agrado. Oliva y Huracán iniciaron una gran amistad, ya saben, de ésas desinteresadas y divertidas. Todo muy bien. Pero habían grandes problemas con ambos. Oliva, a pesar de ser una persona increíble, vivía rodeada de gente muy superficial y hueca; también, era muy enamoradiza e indecisa, desafortunadamente la podían herir fácilmente; no obstante, ella era una de esas chicas llamadas It-girl; aquéllas que al entrar a una habitación todo mundo las mira, toda la frescura y dulzura del mundo era reflejada cuando sobre ella incidía un rayo de luz de algún tipo, sus ojos y su sonrisa te hacían creer que la conocías desde hace mucho tiempo y que podías confiarle todo, su humildad contrapuesta a su belleza e inteligencia hacía que la empatía de cualquiera creciera y se fijara sobre su ser (NO, no es Serena Van der Woodsen ni Summer). Por otro lado, Huracán era una persona muy solitaria, un chico siempre rodeado de gente de todo tipo pero con grandes (ABISMALES) inseguridades, muy dependiente de la gente para tratar de llenar su vacío espiritual haciéndolo pensar que era muy querido; también sabía tratar con casi cualquier tipo de gente, gente como la que rodeaba a Oliva: superficial, vacía, banal, presumida, burlona, prepotente, etc. Estaba claro que sus personalidades no eran demasiado compatibles, pero se forjó un lazo que duraría mucho tiempo (relativamente).


Siempre iban juntos a muchas reuniones. Esto sucedió porque ambos lograron un equilibrio entre sus "mundos" y simpatizaron con los amigos del otro. Se llevó a cabo tal sincretismo tan profundo, que de repente se dieron cuenta que sus vidas estaban fuertemente enlazadas por sus círculos sociales y académicos. A ella no le importaban sus locuras, y a él no le importaba la gente tan fea que la rodeaba la mayor parte del tiempo. Cuando ella decidió salir con un chico, de entre tantos que habían pasado por su vida, que será denominado como Crisálida, a Huracán no le importó y la apoyó, así como ella lo apoyaba cuando tenía algún problema con alguna persona o asunto de vez en cuando. El problema real fue que Crisálida era una persona muy fría y orgullosa, un ser a los que la gente llama "un misterio", un chico arrogante y grosero. Por supuesto que esto no era nuevo en el mundo de Oliva, sólo que ahora, Oliva fijó toda su atención en él, a pesar de que éste la tratara como algo bajo, indigno de él; probablemente esto es lo que más le llamó la atención a Oliva, para él, ella ya no era el centro de atención, era un adorno más con el que se podía jugar y arrojarlo para que volviese hacia él y pudiera hacer lo mismo. Huracán tuvo que relacionarse con él, como lo había hecho con las otras personas en la vida de Oliva, pero ahora por asuntos académicos principalmente. Por supuesto que éste se portaba indiferente con Huracán explotándolo y aprovechándolo para fines egoístas, a los cuales ambos estaban acostumbrados. Oliva y Crisálida terminaron, pero esto apenas fue el comienzo. 


Para cuando Crisálida y Oliva hubieron acabado de salir como pareja, él se había mezclado perfectamente en el círculo social de Oliva y Huracán; inmediatamente captó la atención de todos. Para los demás amigos de este círculo, al que llamaré El Panal, Crisálida era simplemente asombroso. Tenía una personalidad tan misteriosa y profunda que captaba la atención de los demás al hablar. Hacía reír con sólo él burlarse de algo. Una sonrisa suya bastaba para que todos se enamoraran de él, todos menos Huracán y unos cuantos más que dudaban mucho de su personalidad tan falsamente brillante por momentos. Todos los miembros del Panal establecieron algún tipo de relación "amistosa" con Crisálida a pesar de haber hecho daño a Oliva. Cuando Huracán trató de establecer una amistad con Crisálida, se percató demasiado tarde de que éste sólo lo había usado exitosamente para trepar aún más alto por el Panal y por el ambiente académico, valiéndose de información extraída de la falsa amistad. Así era Crisálida, todos eran un medio para conseguir algo, para tener una ventaja, para observar y atacar desde las sombras. Para jugar y juzgar e influir y luego callar viendo todo desmoronarse para rearreglarse con él en medio, obviamente. Por supuesto que en El Panal existían miembros de los cuales se podía sacar una enorme ventaja, miembros cuyo autoestima y capacidad de asombro era muy frágil y vulnerable, maleable totalmente por una personalidad como la de Crisálida y fácilmente manipulable por sus comentarios. El Panal se volvió suyo en gran parte y Huracán decidió alejarse de él; sin embargo, esto sólo atrajo aún más a Oliva y a más amigas suyas, todas enamoradas de Crisálida de alguna forma, de su misterio, de su pene, de su inteligencia, de su campo vectorial, etc.


A lo largo de los años de amistad entre Oliva y Huracán, surgieron varios problemas provocados principalmente por el alejamiento de Huracán del Panal y su opinión sobre Crisálida. Aparecieron dos miembros muy importantes y muy vacíos del Panal con más influencia, ellas eran Fosforescente y Rosácea. Fosforescente siempre estuvo impactada y enamorada de Crisálida; era la típica chica superficial y a la moda e indiferente, con una personalidad burlona e infecciosa, con mucha seguridad y presunción, ojos azules y traviesos que escudriñaban la ropa y la piel de quién fuera para generar un juicio oculto y despectivo. Rosácea era la chica bonita y guapa, aquélla deseada por todos los hombres para penetrarla, aquélla que no puede estar con una sola persona sin destruirla porque enloquecía sexualmente a todos. Ambas separaron a los otros miembros del Panal de Oliva, se apoderaron de ella e influyeron fuertemente en su personalidad. Oliva ya había tenido diferencias con Fosforescente al descubrir que ésta estaba anonadada con Crisálida, pero finalmente terminó aceptándola debido a que su presencia le daba un poco de seguridad y diversión a la burbuja estable y fortalecida del nuevo Panal, así como a la personalidad de Oliva, la cual comenzaba a tornarse insegura, en parte, por convivir con Rosácea y, por otra parte, por la inestabilidad que su fijación por Crisálida le confería a sus nuevas relaciones con otros chicos. 


Oliva se fue. Al regresar encontró al Panal en decadencia, desintegrándose. Huracán prácticamente ya no estaba ahí. Se había alejado debido a la presencia de Crisálida y su influencia en los miembros restantes. Oliva y Huracán cambiaron. Y cambiaron mucho. Poco a poco, detalles de ambas personalidades comenzaron a fastidiar la amistad. Provocando que se alejaran. Y haciéndose más fuerte este efecto cuando Oliva decidió priorizar su "amistad" con Crisálida, alejando aún más e ignorando a Huracán. Ahora Crisálida se fue. Durante su ausencia, Huracán y Oliva revivieron un poco más su amistad. Desafortunadamente, Huracán se dio cuenta que estaba "enamorado" de Oliva, pero no era un amor para comenzar una relación de noviazgo, era un amor protectivo e inverosímil, probablemente platónico. Imposible. Por supuesto que esto no era recíproco. Oliva cambió mucho más al juntarse más con Rosácea, la cual le inspiró a ser egoísta y más superficial, corrompiendo lo que existía de Oliva como persona humilde, incitándola a un modo hedonista autodestructivo. Por su parte, Fosforescente regresó a la vida de Oliva mediante información y recuerdos de Crisálida. Fosforescente y Huracán no eran en absoluto compatibles, sólo cuando platicaban de banalidades Hollywoodenses y pseudorrecuerdos.


Crisálida regresó. Cambió mucho. Casualmente Crisálida y Oliva habían estado en el mismo lugar en diferentes épocas, coincidiendo en anécdotas, simpatizando ambos con Fosforescente y Rosácea, lo que definitivamente consolidó su nueva relación. A pesar de que Huracán supo que, al igual que él mismo, Crisálida gozaba también de gustos por su mismo sexo y que Oliva tuviese una pareja "muy estable", de la cual estaba "perdidamente enamorada" en otro país, Oliva y Crisálida comenzaron a salir engañando a muchas personas y apoderándose definitivamente del resto del Panal, ahora desintegrado. La influencia de ambos, Oliva y Crisálida, era tal que parecían oro y platino, brillando donde fuera, siempre acompañados de miembros del nuevo Panal que los hacían brillar más, incluso opacando a Aldebarán y a Vega con su "brillo". Huracán, por supuesto, se hizo a un lado. Cuando a Huracán le sucedió algo muy triste, algo que incluso arriesgó su fluidez, su moméntum, su eje producto de rotacional, Oliva simplemente expresó su infinita indiferencia y se retiró frente a él con Crisálida, formando una esfera de solvatación con el nuevo Panal reacomodado y adornado por Fosforescente y Rosácea y demás miembros ciegos e/o influidos. Huracán comprendió finalmente que su amistad con Oliva se había acabado.


Huracán oscila y gira aún con un momento angular muy bajo en magnitud, pero poco a poco logrará estabilizarse nuevamente para convertirse en un CICLÓN masivo; ya sea lejos o cerca del Panal y de lo que alguna vez fue Oliva.